Motor
Francia y Alemania pactan suavizar las reglas de emisiones de coches para 2035
París y Berlín defienden rebajar al 90 % la reducción de CO₂ exigida en 2035 sin compensar el 10 % restante, a cambio de reforzar la fabricación europea. El cambio todavía requiere aprobación de la UE.
En este artículo
Francia y Alemania han alcanzado un acuerdo para defender ante la Unión Europea una flexibilización de las normas de emisiones de los coches nuevos a partir de 2035. El pacto, anunciado el 16 de octubre de 2026, combina una menor exigencia de reducción de CO₂ con medidas para favorecer los vehículos fabricados en Europa.
El comunicado conjunto de los dos gobiernos presenta la iniciativa como una forma de mantener los objetivos climáticos y, al mismo tiempo, proteger la inversión, la producción y el empleo en la industria del automóvil.
Una reducción del 90 % sin compensar las emisiones restantes
El punto central del acuerdo es que los fabricantes reduzcan en un 90 % las emisiones medias de CO₂ de sus coches nuevos en 2035, sin tener que compensar el 10 % restante, según los detalles conocidos de la negociación francoalemana.
La diferencia es importante. La normativa vigente fija una reducción del 100 % para 2035. La Comisión Europea ya había planteado rebajarla al 90 %, pero su propuesta exigía compensar la parte restante mediante créditos ligados, entre otros, a combustibles sostenibles y acero de bajas emisiones fabricado en Europa. París y Berlín quieren eliminar esa obligación de compensación.
El objetivo se aplica a las emisiones medias de las gamas de vehículos nuevos de los fabricantes; no significa que cada automóvil deba reducir individualmente sus emisiones un 90 %. Si esta fórmula se incorpora a la legislación, podría dejar margen para vender algunos modelos con motor de combustión o sistemas híbridos después de 2035, junto con una mayoría de vehículos de bajas o nulas emisiones.
Incentivos para fabricar coches y componentes en Europa
El acuerdo también recoge la prioridad francesa de reforzar la producción europea. Ambos países quieren vincular determinadas ayudas e incentivos a la fabricación de vehículos y componentes en Europa, frente a la creciente competencia internacional.
La propuesta incluye reglas de origen más exigentes para los vehículos que reciban apoyo público y medidas de estímulo a los eléctricos fabricados en la región. La definición de qué se considerará producción europea —y qué socios comerciales podrán beneficiarse— forma parte de la negociación.
Según los detalles difundidos sobre el pacto, entre las opciones figura exigir desde 2028 que los coches beneficiarios de ayudas se ensamblen en Europa y que una proporción elevada del valor de sus componentes tenga origen europeo.
El acuerdo todavía no modifica las normas de la UE
La iniciativa es una posición política común de Francia y Alemania, dos países decisivos para el sector, pero no una ley aprobada por la Unión Europea. La revisión de los límites de CO₂ y las reglas de apoyo a la industria deberán negociarse con los demás Estados miembros y el Parlamento Europeo.
Hasta que ese proceso concluya, el calendario y las obligaciones legales actuales no cambian. El debate enfrentará la petición de mayor flexibilidad de una parte de los fabricantes con las demandas de estabilidad regulatoria de quienes ya han invertido en la transición al vehículo eléctrico.
Publicado por Equipo Editorial.